México, una familia fuerte y solidaria

Septiembre ha sido un mes difícil, pues en un lapso de menos de 15 días dos temblores movieron el suelo mexicano dejando una catástrofe a su paso, pero también unidad y grandes muestras de amor por nuestra tierra y nuestra gente.

 

Este 19 de septiembre, como cada año, se realizó un simulacro masivo para conmemorar a todas las víctimas del devastador terremoto que tuvo lugar en 1985, todo salió bien; sin embargo, apenas unas horas más tarde, la tierra como aquel día, se volvió a sacudir, dejando edificios destruidos, hogares colapsados y a cientos de mexicanos luchando por su vida. Así es, en menos de cinco minutos, el contexto de muchísimos niños, jóvenes y adultos cambió radicalmente. Familiares desesperados por encontrarse con los suyos, personas invadidas por el terror, gente movilizándose para comenzar las labores de rescate, ambulancias y sirenas policiales resonando por todas partes, fueron solo algunas de las imágenes que se hicieron presentes en las ciudades afectadas.

Sin embargo, en medio de la tragedia, nuestro país se volvió un referente internacional, puesto que bastaron solamente unas horas para darnos cuenta de la riqueza de nuestro México, no sólo en el aspecto cultural, sino también por su gente, jóvenes y adultos de toda la república que acudieron al llamado de su corazón. Inmediatamente después del desafortunado acontecimiento, cuerpos de rescate se organizaron para llegar a los sitios afectados, gente de todo el mundo se acercó para apoyar y en cada estado hombres y mujeres comenzaron a crear centros de acopio para ayudar a las víctimas. Por su parte, los jóvenes jugaron un papel importantísimo, pues aún una semana después, se siguen organizando para colaborar con todos los municipios que ahora más que nunca, los necesitan.

 

Definitivamente, en unos minutos, se hizo presente la otra cara de México, en la que su gente se vuelve una sola, en la que todos trabajan por una misma causa, en la que todos acudieron al llamado de su sangre, en la que el problema del otro, es también problema nuestro. En minutos, las redes sociales de todos los mexicanos se pintaron de tragedia, pero a la vez de fortaleza, de esperanza y de orden, puesto que por ahí, se publicaron sinfín de imágenes del maravilloso trabajo que se estaba realizando, lo cual, dio pie a contagiar de solidaridad a todos, incluso a los niños, cada quien apoyando desde su trinchera, personas  y perritos rescatando, donando víveres, gente ofreciendo medios de transporte, hombres y mujeres haciendo comida, negocios intercambiando sus servicios por alimentos y medicinas, hogares recibiendo a mascotas rescatadas, gente comunicándose, casetas abiertas, empresas donando grandes cantidades de productos y hasta las personas más humildes cambiando su mercancía por apoyo, cada quien ofreciendo lo que podía, sin parar, sin cansancio, siendo fuertes, porque nuestro país nos necesita, porque sabemos que cualquier mexicano haría lo mismo por nosotros, porque no estamos solos, porque México más que un país es una familia, porque juntos podemos levantarnos, porque juntos hacemos que viva México.

 

 

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